
jueves, 24 de julio de 2008
ENTREVISTA: Reimond Manco

¿Mina de oro?

jueves, 17 de julio de 2008
La resaca les pasó factura

Después de una semana entre diabólicas urracas, del malévolo ampay, del cómico "fue un vasito nomás", de triturar hepabiontas y golpearse el pecho, lo peor que podía sucederle a Alianza Lima era jugar ante Sporting Cristal.
Pero así es el fútbol, pues, como la vida misma. Aquí se paga lo que se hace a escondidas. Creyendo que el manual del pendejo es el único reglamento que vale. Y allí están las consecuencias, un golpe al mentón y ¡al suelo!
Alianza Lima fue un grupo de muchachones asustados. Un error y por impulso miraban al imperturbable Richard Páez, todo seco, frío, amasándose el rostro porque no podía gritar: ¡Qué hago acá...! Pobre. Arriba uno imaginaba que Jayo, Waldir y compañía empezaban a "tenderle" la camita. Pero no. Esos eternos caudillos e históricos se morían de miedo. Digamos que sus conciencias "ataron" los pies de quienes no supieron, hasta minutos antes del encuentro, si jugarían o no.
El doctor lo decidió de esa manera. Tampoco iba a premiarlos después de tremenda francachela. Y bueno, Cristal empezó a destapar botellita por botellita. Poco le importó el sufrimiento del herido. Bueno, pudo ser un caja, eh, empero, bastó con el siempre oportuno Miguel Ximénez, un goleador que menos mal quiso venir a este exótico fútbol. El tipo se lesionó, anduvo entre algodones, volvió repleto de temores, pero Alianza se le cruzó en el camino y ¡sal de acá! Es cierto, ayer el "Chorri" también se banqueteó y fue inteligente para "explotar" el atrevimiento de Danny Sánchez y la sagacidad de Carlos Lobatón. Hubo un pequeño recreo: el gol de Wilmer Aguirre. Después, todo volvió a la normalidad. ¡Qué piña es Alianza! Cristal se le cruzó y terminó con una resaca que pasará cuando Páez deje que sus chicos beban aunque sea agüita de azahar.
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sábado, 5 de julio de 2008
UNIVERSITARIO CAMPEON APERTURA 2008

Ahí, en el norte de un viaje que sólo les trajo festejos y ahora emociones. Ahí, donde la Trinchera los esperó con los brazos abiertos. Corrían Ibáñez, “Malingas”, Rainer y Miguel Torres, todos emocionados trepaban al arco.
Subidos en el podio, pegados a la ilusión y a ese clamor popular. “Stop”. Primero, el agradecimiento al Eterno. El “Vagón” fue por su Biblia al camarín y enalteció la fiesta... Amén.
Aprovechó Gino Pinasco, el presidente, para abrazar a sus jugadores. Uno por uno. Buscaba a Donny, pero Neyra estaba enloquecido por el medio del campo, abrazado con el “Tigre” Gareca, que había dejado la tranquilidad reflexiva del camarín.
A Rainer por poco y le sacan su única prenda, el calzoncillo, pero a Raúl Fernández no porque estaba completo y subido en hombros, aunque sin voz. Los policías que dieron la vuelta olímpica también querían entrar al camarín porque el “vamos a Matute y que chu... va a pasar” fue contagiante y con ese ritmo recién empezó a festejar la gente crema.